miércoles, 15 de septiembre de 2010

Hipotensión


 

 

 

¿Cómo Ayudar?

Levantar las piernas del paciente es la primer ayuda que debemos de realizar dejándo que recupere su conocimiento lentamente, evitando que se levante rápidamente para no producir nuevamente otro desmayo. Al levantar las piertas ayudamos a una recuperación más inmediata para así aumentar el flujo de la sangre al corazón y al cerebro.

Veremos como funciona:

Cada ser humano posee una cierta presión arterial, la que permite que la sangre circule continuamente a través de nuestro cuerpo.  Gracias a ella permite que los órganos reciban el oxígeno y los nutrientes necesarios para el buen funcionamiento. La presión que debemos de mantener es un promedio normal es entre 110/70 a 140/90. Pese a ello, la persona que padece de una presión baja (hipotensión), ésta oscila en niveles más debajo de los normal. Es ahí, cuando la sangre que circula hacia el cerebro no llega en las cantidades adecuadas por lo que puede causar mareos o hasta desmayos. 
 
 
El desmayo (síncope):

El desmayo es la pérdida súbita y breve de la consciencia. Se debe a un escaso aporte de oxígeno y otros nutrientes al cerebro, por lo general es causado por un escaso flujo sanguíneo. 
Síncope de esfuerzo: Si un paciente posee un ritmo cardíaco anómalo, el corazón puede ser incapaz de aumentar el volumen de expulsión de la sangre como para poder compensar la disminución de la presión arterial. Estas personas manteniéndose sentados o acostados, no tendrán síntomas. Pero si realizaran algún esfuerzo físico seguramente sufrirán desmayos. Esto se debe la demanda de oxígeno del organismo aumenta bruscamente, por eso se lo conoce como síncope de esfuerzo. Al producirse el desmayo, producido luego de un esfuezo, el corazón fue capaz de mantener una presión arterial adecuada durante el ejercicio; cuando el ejercicio se interrumpe, la frecuencia cardíaca baja, pero los vasos sanguíneos de los músculos permanecen dilatados para eliminar los productos metabólicos de desecho. La combinación de ambas (la reducción del volumen de expulsión del corazón junto al aumento de la capacidad de los vasos sanguíneos), produce que la presión arterial disminuya rápidamente y la persona se desmaye.
Síncope vasomotor o Vasovagal: Cuando los mecanismos de compensación se ven interferidos por señales enviadas a través de los nervios desde otras partes del organismo, como: Un retorcijón intestinal puede enviar una señal al corazón, a través del nervio vago, que retarda la frecuencia cardíaca lo suficiente como para causar un desmayo. Este tipo de desmayo se denomina Síncope vasomotor o Vasovagal. Muchas otras señales (como otros dolores, el miedo y el hecho de ver sangre) pueden provocar este tipo de desmayos.
Síncope tusígeno: 
Es el desmayo motivado por la tos, también conocido como “ micción” (síncope miccional) producida cuando la cantidad de sangre que vuelve al corazón disminuye durante el esfuerzo. Este síncope se poduce particularmente en los ancianos, que durante la deglución puede aparecer en personas con enfermedades del esófago.
***Otras causas de Desmayos:

*Disminución de glóbulos rojos (anemia)
*Disminución en la concentración de azúcar en la sangre (hipoglucemia)
*Disminución en los valores del anhídrido carbónico en la sangre (hipocapnia)
*Una respiración rápida (hiperventilación). A veces, la ansiedad se acompaña de hiperventilación. Cuando la concentración de anhídrido carbónico disminuye, los vasos sanguíneos del cerebro se contraen y puede aparecer una sensación de desvanecimiento sin que se llegue a perder la consciencia. El síncope del levantador de pesas es consecuencia de la hiperventilación antes del ejercicio.
*En casos raros, sobre todo en ancianos, el desmayo puede formar parte de un ictus leve en el que el flujo de sangre hacia una parte del cerebro disminuye de forma brusca.
***Casos en donde el volumen de sangre disminuye:
*Hemorragia, *Deshidrata por: diarrea, sudación excesiva, micción desmesurada ( sucediendo en diabetes no tratadas o enfermedades de Addison).

Desmayo: Síntomas

Hay un lapso del momento en que la persona está parada y se desmaya. En ese tiempo,  la persona puede notar vértigos o mareos ligeros. Al caer rapidamente al suelo, la presión arterial aumenta debido a que ya está tendida y, a menudo, porque la causa del síncope ya pasó. No es recomendable levantarse rápidamente puesto que ésto puede provocar nuevamente otro desmayo, por lo que se produce “el síncope ortostático”. Una forma similar de desmayo, llamada síncope de “las paradas militares”, sucede cuando una persona está de pie inmóvil durante mucho tiempo en un día caluroso. Como en esta situación los músculos de las piernas no están siendo utilizados, no empujan la sangre hacia el corazón y, en consecuencia, ésta se estanca en las venas de las piernas y la presión arterial desciende repentinamente. Otro es: “El síncope vasovagal”, producido cuando una persona está sentada o de pie y es precedido frecuentemente por náuseas, debilidad, bostezos, visión borrosa y sudación. Se observa palidez extrema, el pulso se vuelve muy lento y la persona se desmaya.
La Hipotensión ortostática, es una reducción excesiva de la presión arterial al adoptar la posición vertical, lo que provoca una disminución del flujo sanguíneo al cerebro y el consiguiente desmayo. Esta, no es una enfermedad específica, sino más bien una incapacidad de regular la presión arterial rápidamente. Puede deberse a diversas causas. Cuando una persona se levanta bruscamente, la gravedad hace que una parte de la sangre se estanque en las venas de las piernas y en la parte inferior del cuerpo. La acumulación reduce la cantidad de sangre que vuelve al corazón y, por tanto, la cantidad bombeada. La consecuencia de ello es un descenso de la presión arterial. Ante esta situación, el organismo responde rápidamente: el corazón late con más rapidez, las contracciones son más fuertes, los vasos sanguíneos se contraen y se reduce su capacidad. Cuando estas reacciones compensadoras fallan o son lentas, se produce la hipotensión ortostática.
Los episodios de hipotensión ortostática, habitualmente, se producen por efectos secundarios de los fármacos, sobre todo los que se administran para combatir problemas cardiovasculares y, en especial, en los ancianos. Por ejemplo: Los diuréticos, especialmente los potentes en dosis elevadas debido a que eliminan el líquido del organismo y, por tanto, reducen la presión arterial; Los fármacos que dilatan los vasos sanguíneos (como los nitratos, los antagonistas del calcio y los inhibidores de la enzima de conversión de la angiotensina) aumentan la capacidad de los vasos y por ello también disminuyen la presión arterial; Las hemorragias,  o una excesiva pérdida de líquidos por vómitos intensos, diarrea, sudación excesiva, diabetes no tratada o enfermedad de Addison, como antes nombradas, pueden provocar una reducción de la circulación sanquínea. Los sensores arteriales que desencadenan las respuestas compensadoras a veces se deterioran por la acción de ciertos fármacos, como los barbitúricos, el alcohol y los fármacos utilizados para tratar la hipertensión arterial y la depresión; Las enfermedades que lesionan los nervios que regulan el diámetro de los vasos sanguíneos pueden también causar hipotensión ortostática. Estas lesiones son una complicación frecuente de la diabetes, la amiloidosis y las lesiones de la médula espinal.
Síntomas: Las personas que padecen hipotensión ortostática, generalmente, experimentan desmayos, ligeros mareos, vértigo, confusión o visión borrosa cuando se levantan de la cama bruscamente o se incorporan tras haber estado sentadas mucho tiempo. La fatiga, el ejercicio, el alcohol o una comida copiosa pueden agravar los síntomas. Una pronunciada reducción del flujo de sangre al cerebro puede provocar un síncope e incluso convulsiones.
Cuando se producen estos síntomas, el médico puede diagnosticar una hipotensión ortostática. El diagnóstico puede confirmarse si la presión arterial desciende de forma significativa cuando el paciente se levanta y vuelve a la normalidad cuando se acuesta. El médico debe entonces intentar determinar la causa de la hipotensión ortostática.

Síntomas generales:


*Fatiga.*Letargo.*Debilidad.*Desmayo.*Náuseas.*Sueño.*Sudoración.*Palidez.*Dieta deficiente en calorías, proteínas, vitamina C o casi todas las vitaminas B.*Hemorragia interna en el tracto gastrointestinal, riñón o colon.*Bajo nivel de azúcar en la sangre.*Funcionamiento inadecuado de la tiroides.*Problemas emocionales (prolongada desilusión o frustración),*Algunos medicamentos como los antidepresivos y diuréticos

Propiedades de Alimentos


*Colocar bajo la lengua, una pizca de sal entre fina.

*Tomar  jugo de una remolacha cruda diariamente, activar una presión sanguínea baja.

*Preparar una infusión de dos cucharadas de diente de león en una taza de agua que debe ser hervida por 10 minutos.  Tomar una vez al día.

*Beber una infusión de tres cucharadas de raíz de jengibre rallada con una pizca de pimienta de Cayena en una taza de agua que debe hervir por 10 minutos.  Colar y tomar una vez al día.

*Beber limona por la mañana.

*Verter medio puñadito de raíz troceada de ginseng en una taza de agua y hervir durante un minuto; dejar reposar otros veinte minutos. Beber dos veces al día.

 

Recomendaciones para la hipotensión:


*Adoptar una dieta alta en proteínas que incluya hígado, riñones y otras carnes de órganos, papas horneadas con cascara, vegetales de hojas verdes, semillas o harina de soja y germen de trigo ayuda a normalizar la presión sanguínea.
*Consumir comidas pequeñas y frecuentes durante el día mejora el azúcar en la sangre y ayuda a evitar la hipotensión que podría ocurrir después de una comida abundante.
*Incorporar en forma moderada sal (en lo posible sal marina, la cual aporta más minerales a nuestro organismo), ayuda a  mantener el balance de los fluidos del cuerpo.
*Verificar los fármacos que se consumen, ya que ciertos medicamentos para el corazón, tranquilizantes, antidepresivos e incluso aquellos justamente para reducir la hipertensión pueden bajar la presión.  Si es así, se debe solicitar al médico, en la medida de las posibilidades, que los cambie.
*Realizar un ejercicio con las mano: apretarse fuertemente ambas mano varias veces uniéndolas. Este tipo de ejercicio, tiende a elevar durante un momento la presión arterial necesaria para contrarrestar la caída momentánea que ocurre al levantarse por la mañana.
*Realizar algunos ejercicios matemáticos recomiendas para mantener la mente activa y tensa. Esto eleva la presión sanguínea y compensa la hipotensión incluso mejor que la actividad física.
*Dormir con la cabeza elevada controla también la presión baja. Se recomienda dormir con la cabecera de la cama elevada entre 20 y 30 centímetros en relación con los pies. Igualmente, se aconsjea incorporarse lentamente y colgar los pies por el borde de la cama durante algunos minutos.

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